Y de las cenizas renace… un blog.

O tal vez nace una combinación de dos, La cueva del huargo y Apuntes de una escritora pulp, los dos blogs que hasta ayer tenía en blogger.  Vista la nueva política pacata de esta plataforma y que, al parecer, una de mis páginas podía albergar contenido “problemático”, opté por no partirme la cabeza sobre si un par de relatos caldeados o alguna foto de Ingrid Pitt en Countess Dracula podían constituir, a ojos de ciertas mentes cerradas, material digno de un blog privado (entiéndase “porno”) y empezar de cero en un nuevo hogar, sin riesgo de censuras absurdas.  

Así, mi teclado  y yo nos hemos refugiado en una nueva cueva con la intención de ofreceros nuevas historias, también algunas viejas; tal vez, si los Hados se alían nosotros, de recuperar también parte del trabajo realizado en su momento para la web de Pasadizo y, por supuesto, teneros al día de las novedades sobre la carrera inspiradora de la loca de mi musa. 

El Gran Cthulhu da su aprobación a esta mudanza.

Y como la entrada queda un poco sosa como mera declaración de intenciones, os dejo con un micro que igual habría sonrojado a alguna de esas almas cándidas que pululan por blogger. Fue escrito para las Microjustas de Ocio Zero, y había que crear una historia de 50 palabras que contuviese relojes, la palabra telaraña y alguna referencia a unos labios. 

El resultado fue este: 

Decadencia Acompasada

 El carrillón, cómplice de sus juegos,  contempla cada beso de gato. Cicatrices y marcas recientes tejen telarañas de placer sobre la piel de ella, antaño inmaculada.  Con la campanada, llega el orgasmo. Los labios de él recorren las heridas abiertas. Comienza una nueva hora. Restalla otro latigazo. 

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