La maldición de Hill House, crónica de una vivienda impía II

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos.

Mansión Winchester

El Hill House real

En 1884 tras el fallecimiento de W.W. Winchester, fabricante de los famosos rifles de repetición emblema de la Conquista del Oeste, junto al Colt Peacemaker, su viuda Sarah, firme creyente espiritista, comienza a construir una mansión donde poder refugiarse de los espíritus de quienes fueron muertos por la creación de su difunto esposo. El enclave escogido es la localidad de San José, cerca de San Francisco. Las obras de la casa nunca llegaron a concluir puesto que se estuvo construyendo hasta el mismo día de la muerte de la adinerada viuda. Esta reforma continua se debía al consejo que le había dado una vidente: mientras los espíritus tuviesen un lugar donde morar no llegarían a acosarla.

Tan exagerado ritmo de construcción daría lugar a una casa de arquitectura sumamente extravagante, aberrante incluso, plagada de elementos aberrantes que juegan con la percepción humana; desde escaleras que no llevan a ninguna parte a ventanas que se abren para dar a una pared. Si a esto le unimos los posibles pasadizos secretos, muchos de ellos todavía no descubiertos, o que la casa contaba con la friolera de 160 habitaciones, 47 chimeneas y adelantos técnicos para la época como 3 ascensores, un sistema de luz de gas que ya usaba interruptor o alcantarillado, tenemos un escenario perfecto para inspirar todo tipo de leyendas e historias macabras.

Puerta a ninguna parte

Su influencia en la obra de Jackson es clara. Hill House es, ante todo, una siniestra aberración arquitectónica. Pero mientras que la mansión Winchester podría decirse que tal extravagancia obedecía a un fin defensivo, en la novela su creador no parece albergar tan buenas intenciones. Hugh Crain era, como se ve a lo largo de la trama, un hombre marcado un siniestro fanatismo religioso y cierto orgullo; este último hace al doctor Montangue especular sobre si el loco diseño de la casa pueda deberse al afán de convertirla en un lugar de interés turístico por parte de Crain, como era ya en el momento en que se desarrolla la acción la citada Mansión Winchester.

Entre los elementos de la mansión que Jackson traslada Hill House encontramos habitaciones totalmente interiores; las socorridas escaleras que no dan a ninguna parte. Añade de su cosecha: puertas peraltadas de tal forma que siempre se cierran solas; un mobiliario intencionadamente incómodo y el elemento más notorio del libro:  esa estatua, situada incongruentemente en un salón, que cada uno de los miembros del grupo interpreta y ve de de forma diametralmente diferente (un dragón, un grupo familiar…). 

Incluso sin necesidad de conocer el turbio pasado de la mansión este diseño provocaría la inquietud y la incomodidad del visitante. 

 

Analizando la novela

Escenario y actores

Hasta ahora he hablado bastante sobre la autora de la novela y sus posibles referentes a la hora de crear a su criatura. Sin embargo, no he mencionado apenas la trama o los personajes que intervienen en ella; se hace preciso por tanto hacer una pequeña semblanza de la misma.

La historia es sencilla. Un grupo de personas se reúne en una vieja mansión con fama de embrujada para realizar una investigación paranormal al estilo decimonónicos; esto es instalarse allí y ver qué pasa en lugar de realizar una investigación más activa.

La investigación la dirige el doctor Montague, filosofo interesado en el mundo de lo extraño. Le acompaña Luke, heredero de la casa al que su tía manda para vigilar que no dañen su propiedad y dos féminas con capacidades psíquicas: Eleanor, apocada y marcada por toda una vida cuidando de una madre enferma y castradora (recientemente fallecida) y Theodora, una enigmática jovencon sorprendentes capacidades telepáticas. Como personajes secundarios nos encontramos con la señora Dudley, una especie de ama de llaves a tiempo parcial que convierte a la Señora Danvers de Rebeca en Miss Simpatía, y la esposa del Dr. Montague.

Los cuatro actores principales llegan a Hill House acompañados de sus pequeños secretos, sus miedos y sus inseguridades; esto supone un abono perfecto para acrecentar la sensación de malestar que genera Hill House, sea por su propia extravagancia o por obra de algún ente oculto entre sus muros.  Hay que tener en cuenta, a la hora de analizar la psicología o la conducta de los distintos personajes, que la mayor parte de la historia la vemos desde el tamiz de la mirada de Eleanor. El lector por tanto, se verá obligado a leer entre líneas para tener una visión “objetiva” de los sucesos y separar los prejuicios de la joven de los hechos verdaderos. 

Retomando los personajes: hagamos una breve semblanza de los mismos: 

Nell es un personaje realmente complejo; marcada por la muerte de una madre a la que ha dedicado buena parte de su vida, ahora debe buscar un nuevo rumbo para la suya propia. Esa búsqueda de un lugar en el mundo se traduce en sus reacciones hacia la casa y hacia el resto de personajes, especialmente hacia Theodora. Eleanor es, de todo el grupo, quien establece un vínculo emocional más fuerte con la casa, con la que pronto desarrolla una insana relación de amor-odio.

El Doctor Montague, con ser el impulso de la historia, es tal vez el personaje con menor peso en ella; su rol es el de un observador, por lo que su vinculación emocional con la casa o con el resto de personajes es menor que en ningún otro. Esa visión se traduce en algunos momentos en una actitud fría, rígida; para él la investigación está por encima de todo y no puede permitir que ningún pequeño detalle condicione su validez.

Luke es el heredero de la mansión; un embaucador de poca monta. No es lo bastante canalla para dedicarse a las estafas a lo grande ni lo suficientemente fuerte para luchar contra sus instintos. Será objeto de interés romántico por parte de Eleanor.

Theodora es el más hermético de todos los personajes, en ningún momento de la historia llegamos a ver sus pensamientos. Es una persona impulsiva, irreflexiva por momentos y mordaz. Llega a Hill House por impulso, tras una discusión con su pareja y en un primer momento parece sentir cierta atracción hacia Eleanor.

Los prejuicios, peculiaridades y las interacciones entre los personajes serán el desencadenante de muchos de los fenómenos desatados en la casa. Otra cuestión será qué o quién se aprovecha de este mantillo ¿un fantasma? ¿imaginaciones desbocadas? ¿alguna fuerza manejada consciente o inconscientemente por uno de los personajes?

La respuesta, o más bien una batería de posibles repuestas la encontraréis en la próxima entrega de este artículo. 

Por cierto, acabo de enterarme de que podéis leer otro artículo sobre la novela en “Literatura con estrógenos”, el blog de mi colega y compañera de letras L. G. Morgan

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2 comentarios el “La maldición de Hill House, crónica de una vivienda impía II

  1. L. G. Morgan dice:

    Jo, recién leída la novela como quien dice, y he leído la entrada casi con sensación de suspense XDDD Muy bien diseccionados los personajes.

    Le gusta a 1 persona

  2. AnaM dice:

    Es el efecto Jackson, que te deja el suspense metido en el cuerpo :P

    Gracias por leer y comentar ;) Todo un halago lo de haber diseccionado bien a los personajes viniendo de ti ;)

    Me gusta

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