La Maldición de Hill House. Entrega final.

Hill House al cine

Hasta ahora la novela ha sido trasladada dos veces a la gran pantalla: en 1963, no mucho después de ser publicada, y en 1999. La primera fue dirigida por el versátil Robert Wise; la segunda por el palomitero Jan de Bont.

En los dos próximos apartados de este artículo daré unas pinceladas sobre ambas valorándolas como adaptación del texto originario.

Imagen promocional de “The Haunting” (Robert Wise)

The Haunting, 1963

Señalar, antes que nada, que esta versión no llegaría a ser estrenada en nuestro país en los cines. Tendríamos que esperar al mercado del video para que viese la luz como La mansión encantada.

La adaptación que realizó el guionista Nelson Gidding resulta bastante fiel al texto original, sobre todo en lo que se refiere a trasladar la ambigüedad existente en la obra de Jackson. Las mayores diferencias entre ambos, amén de la supresión de algunas escenas claves del libro, radica en parte de los matices que caracterizan a personajes como: Theodora, Luke o el Dr. Montague (Markway en la película) y su esposa. Estas diferencias no cambian sustancialmente el espíritu de la trama y se antojan necesarios a la hora de sintetizar el texto de Jackson, corto pero prolijo en situaciones, en una película de 112 minutos.

Parte de las infidelidades a la hora de adaptar el personaje de Theo, pueden deberse a la censura cinematográfica aún imperante en esos años; si bien por aquellos años resultaba difícil introducir un personaje homosexual en una novela (al menos de un modo relativamente positivo) en la gran pantalla era casi un imposible. Se pierde, por ejemplo, la aparición del personaje en el prologo de la película; en el libro esta breve mención resultaba necesaria para entender al personaje y sus motivaciones. También desaparece el pasaje en el que la joven sufre el ataque de la “casa” cuando parece empezar a entrever que Eleanor puede estar detrás, consciente o inconscientemente de los fenómenos, decantándose así la película más hacia la explicación sobrenatural.

Luke tiene un papel mucho más secundario en la película. Al desaparecer su rol como interés romántico de Nell, se convierte en un mero convidado de piedra que sirve para dar una visión más a pie de calle de la historia.

El Dr. Montague (Markway) es rejuvenecido y se trasforma en el interés romántico de Nell, añadiendo matices distintos al triangulo amoroso resultante; la atracción de Nell hacia Luke en el libro, tenia cierto matiz de atracción condescendiente, en cambio con el Dr. Markway puede entenderse como la necesidad de encontrar una figura paterna o al menos de autoridad que la arrope que la proteja lo que acentúa la fragilidad del personaje.

Por otro lado señalar que el citado triangulo queda más difuso en la novela que en la película. En el texto de Jackson más que un triangulo propiamente dicho, había que hablar de los sentimientos fluctuantes de Eleanor. De hecho en ningún momento llega a producirse hostilidad entre Theo y Luke, lo que sería normal en una situación de sentimientos más extremos; aún más, durante toda la novela ambos personajes llegan a trabar cierto grado de amistad y complicidad que aumentará la paranoia de Eleanor.

El cambio más sustancial, no obstante, se da en el personaje de la señora Montague (Markway). En el libro es una espiritista aficionada que colabora activamente en las investigaciones de su marido; en la película, una escéptica que casi si avergüenza de la afición de su esposo por lo extraño. En ambos casos se mantiene, eso, si el carácter autoritario de la mujer que rompe la armonía que parece existir entre los cuatro protagonistas y el efecto que esto tiene sobre la frágil psique de Eleanor.

La razón de este cambio, puede deberse en parte a que introducir la trama de la señora Montague fielmente alargaría aún más la película. Pero también podría deberse a que, el personaje y las situaciones vividas merced a él tienen cierto halo de humor negro que quedaría un tanto chocante trasladándolo a la gran pantalla.

Fuera de las cuestiones puramente argumentales. Señalar que la recreación de la casa es excelente, y que  el polifacético Robert Wise vuelve aquí a demostrar la habilidad que ya se intuía en su debut como director en The curse of the Cat People, 1944, para retratar escenarios tétricos  y fantasiosos, hasta el punto de convertirlos en un personaje más dentro de la trama. Al igual que los personajes, el espectador siente cómo la casa lo contempla, juega con él y le hiela el corazón. Además del uso de la mansión como si fuera otro personaje más, otro de los grandes aciertos técnicos de la película, a la hora de recrear el tono de la novela, es el uso ocasional de la voz en off de Nell para recrear el tono de monologo interior de la obra original.  Destacar por último, la acertada elección de todo el reparto donde cabe destacar la grandiosa labor de Julie Harris  como Nell, en una interpretación donde capta toda la fragilidad y la complejidad de sentimientos de su original literario sin necesidad de recurrir a la sobreactuación o el histrionismo . La actriz, poco conocida al vez por el público español, siempre estuvo  muy reputada en su país (tanto en cine, televisión (sería 11 veces nominada al Emmy y lo ganaría 3), como en el teatro (ganaría 5 Tonys) , hasta el punto que, el 28 de agosto de 2013, cuatro días después de la muerte de Harris de un paro cardiaco, los teatros de todo Broadway atenuaron sus luces durante un minuto en honor a la intérprete. 

Comentar, a modo de anécdota, que, pese a haber dirigido esta y otra grandes obras de corte fantástico, los dos mayores éxitos de Wise como director (también fue montador y productor), tanto en premios como a nivel económico, llegarían de la mano del cine musical con West Side Story ( 1961) y Sonrisas y Lágrimas (The Sound of Music) , 1965

 

The Haunting, 1999

Poco me detendré en esta película porque como adaptación es un verdadero engendro. De la historia original conserva al casa y los nombres de los personajes; a partir de ahí se inventan la mayor parte de las situaciones incluso de la trama.

La deliciosa ambigüedad de la novela de Jackson y la película de Wise, se convierte en la más burda pirotecnia. Los complejos personajes tienen aquí la profundidad de una hoja de papel y el final es un verdadero despropósito que haría revolverse en la tumba a la novelista americana.

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2 comentarios el “La Maldición de Hill House. Entrega final.

  1. rbarreiro dice:

    reconozco que la versión original de la película me sigue pareciendo una de las películas mas estremecedoras que vi en mi vida. Todavía la reveo cada tanto y todavía me da su miedito

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  2. AnaM dice:

    A mí me pasa lo mismo. Da igual que me la conozca de memoria, ciertos momentos me siguen poniendo los pelos de punta.

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