The Vampire Lovers

La Condesa Karnstein es una hermosa mujer que sufre el estigma del vampirismo, de vez en cuando siente una fascinación por alguna de sus victimas rayana con el enamoramiento, para poder conseguir su objetivo no dudará en introducirse la vida de estos. 

Director: Roy Ward Baker / Productores:Harry Fine, Michael Style  / Guión:Sheridan Le Fanu (novela), Harry Fine (adaptación) /Fotografía:Moray Grant  / Música: Harry Robinson / Montaje: James Grant / Intérpretes:Ingrid Pitt ( Carmilla), Madeline Smith (Emma Morton), George Cole (Geroge Morton), Kate O’Mara( Madame Perrodot), Peter Cushing,( General von Spielsdorf), Dawn Addams ( La Condesa), Jon Finch ( Carl Ubhart), Pippa Steel (Laura), Douglas Wilmer ( Barón Hartog), Ferdy Mayne,  Kirsten Lindholm, Janet Key, Harvey Hall, John Forbes-Robertson, Charles Farrell  / Nacionalidad y año: Gran Bretaña, 1970  / Duración y datos técnicos: Color, 91min.

 

Carmilla, novela corta escrita por el irlandés Joseph Sheridan Le Fanu, es uno de los relatos claves ya no solo del género vampírico en particular sino de toda la novela gótica en general. Fuente de inspiración para el Drácula de Stocker , Carmilla es sin duda una de esas historias a la espera de una “adaptación definitiva” y es que la visual narración de Le Fanu tiene todos los ingredientes para dar lugar a una pequeña gema del género, pero aún no ha sido objeto de una versión por completo redonda. Pese a ello, ha tenido adaptaciones interesantes, como La Cripta e l´incubo, dirigida por Camillo Mastrocinque, o la obra que hoy nos ocupa. 

The Vampire Lovers atesora una interesante calidad cinematográfica y como adaptación, pese a nacer en el llamado periodo de decadencia de la Hammer y  a buscar, como era habitual en esas fechas, taquilla de un modo facilón, a fuerza de exponer carne femenina de modo no siempre justificado en la trama. Handicap este último que, en cierto modo, comparte con el Fantaterror español, bastante influido por la productora británica, se iniciaban los años de crisis del terror patrio y muchos creían que dar un toque de erotismo a sus productos podría mitigar los daños y atraer a un público dispuesto a abandonarlos por obras foráneas. Por desgracia, en la mayoría de los casos el reclamo comercial no cuajaba y la calidad de las películas se resentía con este toque erótico festivo que, vistas esas obras hoy en día, es uno de los elementos que peor llevan el paso del tiempo, hasta el punto de resultar cursi y ridículo en muchas ocasiones. 

Pero mejor me centro en la película objeto de esta reseña The Vampire Lovers. Erotismo cursilón aparte, nos encontramos ante una adaptación bastante fiel de la novela, tanto en forma como en fondo. Cosa que no ocurría, por ejemplo, con la excelente versión de Dracula realizada por Terence Fisher, donde, si bien se captaba a la perfección el discurso “oculto” de la obra de Stoker ( aunque fuese para pervertirlo) el guión se tomaba muchas licencias respecto a los acontecimientos y personajes protagonistas de la novela. En este Vampire Lovers las modificaciones más evidentes se dan en los nombres de los personajes (la Emma de la película es la Laura del libro; el personaje de Kate O´Mara es una suma, y a la vez modificación de varios secundarios de la novela,) y en la estructura narrativa. Este último se nota especialmente en la parte en que interviene Cushing; su historia es narrada en el libro a modo de flashbacks , mientras que en la película hace las veces de un primer episodio.

Destaca, de este modo,  el guión de Harry Fine por haber adoptado con tino el espíritu de la novela y por saber aprovechar hasta los elementos más aparente nimios de esta. De este modo tenemos fragmentos como el prólogo protagonizado por el Barón Hartog que, si bien es un elemento nuevo,  se relaciona con hechos insinuados en el texto original. Fine aprovecha también con éxito las ligeras indicaciones de la novela de que la vampira no actúa de un modo completamente libre, que tal vez exista otro poder detrás de ella. Para plasmar este último hecho ayuda también la interpretación de Ingrid Pitt quien, sin ser una actriz de grandes registros, consigue reflejar con bastante efectividad ese autorechazo y esa dualidad (apariencia fuerte , pero cierta debilidad física) de la que hacía gala la Carmilla literaria.

Lo cierto es que una de las grandes bazas de esta película es su reparto, ya no solo por la buena labor interpretativa de los actores, sino por su gran adecuación a sus respectivos papeles. Cushing vuelve a demostrar, Madeline Smith resulta por completo frágil, inocente y angelical, sin perder el encanto, Kate O ´Mara se muestra capaz de reflejar sin estridencias la atracción que su personaje siente por la hermosa vampira desde un primer momento… y los secundarios habituales vuelven a demostrar su profesionalidad. 

En el aspecto negativo de la película, tenemos los desmanes estéticos propios de la época, entre los que destacan unas escenas oníricas que parecen sacadas de un videoclip especialmente piscotrónico, y los toques de erotismo que, si bien en su época se podían ver picantes, hoy resultan ñoños y hasta un poco ridículos . Sin embargo, y afortunadamente la mayor parte de la narración es bastante clásica gracias a lo cual la película ha soportado (salvo detalles puntuales)  bien el paso del tiempo y sigue siendo una de las grandes películas de la Hammer de los 70.

 Bibliografía

Novela Corta: Carmilla de Joseph Sheridan Le Fanu, publicado dentro de la antología Vampiras , colección Club Diógenes , editorial Valdemar. Traducido por Juan Antono Molina Foix.

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2 comentarios el “The Vampire Lovers

  1. rbarreiro dice:

    completamente de acuerdo con tu apreciacion. De las tres películas del ciclo Karnstein de la Hammer, es la única que soporta un segundo visionado, principalmente por los actores. Ingrid Pitt es una Carmilla muy fiel al original, entre el deseo y su autorepugnancia por lo que es. Es algo mas que las siguientes interpretes, que no logran darle pie a esa dualidad

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  2. AnaM dice:

    Yo diría que la segunda casi no aguanta ni el primer visionado xd. Totalmente de acuerdo sobre lo de Ingrid Pitt, aunque tengo un cariño especial a Dracula y las Mellizas, siempre la he visto más cercanas a “aventuras” pulp como la peli de Kronos o Kung Fu contra los Siete Vampiros de Oro, que a Carmilla.

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