Universos alternativos, mundos imaginarios y personajes femeninos

Estas últimas he estado invirtiendo más tiempo en revisiones y reescrituras de diversas obras, que en la escritura per sé, lo que me ha dado la oportunidad de conocer otros blogs y leer interesantes reflexiones relacionadas con la escritura. Desde el cómo se abusa a veces en ciertos géneros de la violación, a por qué se repiten ciertos tópicos en fantasía épica, cuando podrían evitarse cuando ambientamos las historias en mundos propios, o por qué las mujeres cultivamos poco el western… Y, gracias a ello, me ha dado por reflexionar sobre mi propia obra.

Dejando a un lado mis dudas habituales sobre qué demonios fuma mi musa, me he percatado de que la mayor parte de mis historias se sitúan bien en escenarios y mundos ficticios (sean estos de ciencia ficción o fantasía), bien en una versión alternativa de nuestra realidad. De hecho, entre mis personajes recurrentes actuales, solo las aventuras de Grace O´Hara y la de su sobrina nieta Elisabeth se sitúan en nuestro mundo. Bueno… en nuestro mundo, pero teniendo a vampiros, zoántropos y otros seres sobrenaturales pululando por ahí.  Pero, fuera del componente fantástico, ambas se mueven en escenarios fieles al contexto histórico y social de sus respectivas épocas. El Salvaje Oeste finisecular, Grace. El Hollywood de los cuarenta, Elisabeth. Pero ambas viven en entornos donde resulta factible que Grace sea pistolera y Liz detective privada, además de cazadoras de monstruos. 

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Portada de la antología Hallowen Tales 2014, donde apareció el primer relato protagonizado por Liz O´Hara. 

Lo que me lleva a otra conclusión y a una de las principales razones por las que sitúo mis historias en escenarios imaginados o alternativos. Me encanta crear historias con protagonistas femeninas. A la vez, escribo tramas de acción y me gusta, tal vez por la influencia de la literatura pulp clásica, usar escenarios que no sean tecnológicamente demasiado avanzados… Así que, en aras de la coherencia histórica y para no convertir a mi personaje en una excepción dentro de su mundo, muchas veces me ha tocado coger al realidad, retorcerla y modificarla. 

Así surgió, por ejemplo, el universo donde ser desarrollan las aventuras de mi detective privada Diana Hunt, y en el que situé posteriormente las historias de Arcángel o mi serial de La Sombra para Action Tales. Ese mundo se basa en dos ejes fundamentales. La existencia de sectas guerreras clandestinas y el hecho de que existan más razas que los humanos puros.  Lo primero cambió el transcurso de algunos hechos históricos (no se produjo la Segunda Guerra Mundial, la República ganó nuestra guerra civil); lo segundo desvió el objeto de muchas discriminaciones, y con ello también provocó cambios en la Historia o la sociedad tal y como la conocemos. Así, me resultó posible crear un marco donde fuese normal que Diana Hunt, detective privada de ascendencia jicarilla y bisexual, se hubiese retirado del ejército del aire a una edad temprana con el rango de coronel. También me dio pie a crear un escenario más diverso o a jugar con tramas que resultan posibles solo dentro de ese marco. Cada vez disfruto más jugando dentro del “Dianaverso” y no descarto crear otras realidades alternativas si la historia lo pide. 

Cuando trabajo con historias cercanas a la fantasía todo se simplifica. Si me tomo el trabajo de crear un mundo de fantasía (en mi caso uso siempre el mismo universo para mis historias de espada y brujería o fantasía oscura), merece la pena crear sociedades donde existan mujeres guerreras, pueblos pacifistas o otros de espíritu bélico; mujeres líderes de sus territorios o sociedades donde, aunque exista realeza, los herederos no se designan según el orden de sucesión habitual.  Los mundos fantásticos tienen su propia entidad y, por lo tanto, pueden tener su propia historia y su propia evolución social diferentes de la nuestra. Si uno se toma el curro de crear un escenario, y no de jugar a introducir elementos fantásticos en un contexto histórico real (algo que también puede dar mucho juego), hay que sacarle todo el juego posible. 

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Portada de Tiempos de Alianzas, folletín editado por Pulpture donde tiene especial peso los personajes femeninos. 

Con la ciencia ficción, suelo tener en cuenta que las sociedades evolucionan (y a veces involucionan) y que, si van a aparecer planetas y hasta sistemas solares distintos al nuestro por ahí, no todos los personajes deberían ser humanos (al menos humanos tal y como somos nosotros). Aunque, en ese aspecto, sigo tirando más de humanoides que de razas de aspecto más extraño. Pero eso ya se sale del punto de partida de esta entrada, que ya empieza a alargarse demasiado. 

Así que, concluyamos diciendo que, para el tipo de obras que disfruto escribiendo, los mundos imaginarios y las realidades alternativas me han ofrecido la oportunidad de usar personajes femeninos en contextos donde habría sido más complicado, o directamente imposible, introducirlos si el escenario hubiese sido real o realista. . 

Y ya me vuelvo a mi cueva a seguir corrigiendo y revisando. A ver si en el futuro podemos dar buenas noticias. 

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