Resucitando Princesas

Una de las cosas más jodidas que le pueden pasar a un escritor, además de los rechazos, es lograr publicar y que, al poco,  tu editorial se vaya a pique por una gestión nefasta de sus responsables. Ya no es solo que tal vez pierdas de cobrar las regalías generadas, o toque cobrarlas en libros, sientas el fracaso en parte como tuyo o sumes otra decepción destinada a socavar un poco más tu ánimo de escritor. El problema es que ese libro puede considerarse muerto, ha perdido su carácter inédito y,  en general, será muy complicado que alguien decida arriesgarse con él, sobre todo si eres un pez pequeño dentro de la pecera literaria. 

Princesas

Cuando quebró la editorial Libralia no solo se vio afectado mi Erradicador de Pecados , también quedó en el limbo una antología a la que guardo mucho cariño: Hasta siempre, princesas.  Además de permitirme compartir páginas con puñado de buenos colegas, allí me crucé por primera vez con cierta diosa con pintas de macarra, muy aficionada a las manzanas doradas. Y, por tanto, puede decirse que indirectamente allí nació Olimpo Renacido, una de mis series para Action Tales. 

Como no estábamos dispuestos a permitir que nuestras “princesas” acabaran en el olvido, ahora os las ofrecemos en versión digital, a través de Lektu, en la modalidad de pago social.  O lo que es lo mismo, gratis a cambio de un mensaje de Facebook o Twitter. 

Os la podéis pillar en el siguiente enlace. 

Y, si estáis dudando, os dejo por aquí el listado de relatos y autores. Sí, es uno de esos raros casos en que somos más autoras que autores. 

  1. «La venganza eterna» – Ángeles Mora
  2. «La mujer con alma de cuervo» – Rebeca Gonzalo
  3. «La reina de la tierra» – Anna Morgana Alabau
  4. «La portadora del Mal» – Manel Güell
  5. «Las dos muertes de la espía» – Cristobal Sánchez Morales
  6. «El celo trastornado» – Gervasio López
  7. «La señora de las manzanas» – Ana Morán
  8. «La elegida de Amón» – Beatriz T. Sánchez
  9. «La vieja Pata de Hueso» – Juan Ángel Laguna Edroso
  10. «La prueba de la serpiente» – Elena Montagud
  11. «El corazón solitario» – David Gómez Hidalgo
  12. «La voz del viejo Missisipi» – Luisa Fernández
  13. «La concubina imperial» – LG Morgan
  14. «Los ojos de piedra» – José Luis Cantos
  15. «La Francia de los cinco años» – Pedro Moscatel

 

Reseña. Entre dos aguas

Título: Entre dos aguas

Autora: Rosa Ribas

Editorial: Ediciones Urano

Número de páginas: 414

AguasPortada

No soy lectora de pegarme grandes atracones de páginas incluso cuando un libro me gusta. Sin embargo, la novela que hoy nos ocupa me ha durado exactamente dos días. Los culpables son una narración que engancha, pese a su tono calmo; unos personajes bien trabajados con los que es fácil conectar y preocuparse por su destino y una ambientación excelente, tanto en el aspecto humano como a la hora de aprovechar Francfort como escenario.

Ahora bien, si buscáis una historia donde prime la acción, casos enrevesados o grandes conspiraciones, quizá esta no sea la novela más adecuada para vosotros. Aquí, la comisaria Cornelia Weber-Tejedor se enfrenta junto a su compañero a dos casos de diferente pelaje, pero que comparten un elemento común: su “normalidad”. Son el tipo de sucesos que, con sus variaciones, podrían ocurrir en la misma ciudad donde vivimos. El primero, y eje de la novela, es el asesinato de un empresario hostelero, miembro de la colonia española en la ciudad. El segundo es una desaparición que los agentes deberán investigar de forma clandestina a instancias de su superior.

Los pilares de la novela son por tanto otros. Uno es el retrato de cómo el primero de los crímenes va afectando a los familiares del asesinado. Otro es el reflejo de la vida de los propios agentes involucrados en su investigación; los problemas familiares de Cornelia, su leve hipocóndria; la extraña actitud de su compañero, y las dudas que esta siembra en la comisaria… Personajes muy humanos con problemas cotidianos que pueden afectar, o no, a su trabajo. No obstante, los puntos fuertes de la historia son los retratos que la autora hace de Francfort y sus claroscuros y de la colonia española en la ciudad, además del efecto que el asesinato crea en ella. Informaciones obtenidas a cuentagotas, viejas tensiones que reaparecen o incertidumbres no desveladas, que afectan incluso a la madre de la propia comisaria… todo crea un ambiente creíble, muy vívido, que atrapa al lector deseoso de ir desvelando los misterios ocultos en esa comunidad, cerrada para algunas cosas, pese al tiempo que sus integrantes llevan instalados (que no necesariamente integrados), en Alemania.

En conjunto, la novela va ganando con el paso de los capítulos, tanto en el aspecto formal, como en la propia evolución de la historia. El inicio quizá pueda trabarse un poco debido a la necesidad de familiarizarse con personajes, misterio y escenario, además alguna cuestión de estilo que ralentiza un poco el ritmo de la prosa. No obstante, la narración no tarda cobrar brío y atrapar al lector. Por otra parte, me ha parecido todo un acierto la forma en que la autora nos da a conocer a sus personajes protagonistas, cerrando un caso previo, usando las pinceladas adecuadas para presentarlos, tanto en lo físico como lo jerárquico, e ir definiendo sus personalidades y los problemas que acarrean.

En resumen. Entre dos aguas es una novela con la que he disfrutado y me ha dejado con ganas de seguir leyendo más obras de Rosa Ribas, tanto protagonizadas por la comisaria Weber-Tejedor como por otros personajes.

Creando otra fantasía medieval

A veces el Destino consigue que convocatoria de relatos aparezca justo cuando necesitas un reto o una motivación para retomar un género literario. Fue lo que me pasó a finales del año pasado, cuando me crucé por Twitter con una convocatoria llamada «La otra fantasía medieval».

La convocatoria me pilló en una época en que la publicación de Tiempos de Alianzas me había dejado con ganas de soltar espadazos. Además se ajustaba bien a mi estilo, tanto por la longitud máxima permitida a los textos, como por el hecho de buscar relatos de fantásticos de inspiración medieval, pero situados en sociedades “no machistas”. Sociedades donde la igualdad fuese un hecho. En las historias que había escrito sobre Ganoe, mi escenario recurrente para las narraciones del fantasía, el protagonismo recaía sobre todo en los hombros de personajes femeninos; en esos escenarios convivían guerreras, sacerdotisas, poderosas nigromantes, futuras reinas… En muchos de esos reinos, además, el sistema de sucesión entre gobernantes no era la primogenitura sino que eran otros, generalmente los dioses, quienes designaban al heredero o heredera adecuado dentro de la familia real de turno. En contrapartida, Ganoe era un escenario oscuro, poblado de personajes amorales y para esta historia deseaba algo más luminoso. De paso, era buen momento para salirme de mi zona de confort, dejar a un lado los relatos donde predominaba la acción, y narrar una trama con un toque más intimista, donde se diese más peso a los personajes . 

No fue el proceso de escritura más cómodo de mi carrera, me costó pillarle el ritmo a la historia, pero llegado a un punto empezó a fluir sola y el resultado final me dejó satisfecha. Quien me conozca, sabrá que esto último me suele pasar pocas veces. 

Los elementos fundamentales a la hora de apuntalar la historia fueron los siguientes: 

  • Personajes: El protagonismo de la historia recae sobre Agnes y Sian.

    Agnes es la heredera del reino de Tanzhot por designación divina; su reino está siendo azotado por una extraña plaga y viaja a la ciudad maldita de Kenath en busca de dos objetos mágicos que tal vez puedan salvar a su gente. El problema es nadie ha regresado jamás de una visita a Kenath. A pesar de eso, no se detiene en su tarea. El reto a la hora de crearla fue lograr que saliese un personaje equilibrado. Tenía que ser alguien con entrenamiento marcial, pero no una supersoldado, pues es la heredera de un reino pacífico. Es inteligente, pero también insegura en algunos momentos, y es incapaz de ver la maldad oculta de algunas personas que la rodean. Ahí, como en otros condicionantes de su vida, otro reto era dejar claro que sus posibles “limitaciones” no se debían al hecho de ser mujer, sino a la combinación de su propia educación como futura gobernante, junto con la falta de experiencia a la hora de enfrentarse a conflictos reales.

    Agnes2

    Agnès de Chastillon, espadachina nacida de la pluma de Robert E. Howard.

  • Su contrapartida es Sian. Esta es hija de un pueblo nómada y se convirtió en “protegida” de la familia real de Tanzhot tras un conflicto entre su gente y algunas aldeas bajo la protección del reino. Su cualidad de rehén, no obstante, no la ha convertido en alguien corroído por el rencor, en buena medida gracias al vínculo que la une a Agnes y a no haber sido discriminada por otros habitantes Tanzhot. Debido a esa a esa etapa previa de su vida, es una hábil cazadora además de sanadora. Su pueblo natal tiene un concepto del amor y el sexo distinto al de otras culturas, lo que la ayuda a sobrellevar el hecho de que su relación con la heredera tenga que ser puramente platónica. Tanzhot no es un reino mojigato, pero los monarcas, sean hombres o mujeres, están obligados a casarse teniendo en cuenta la perpetuación del linaje y el bien del reino.

  • Interrelaciones: Agnes y Sian son dos personajes fuertes, independientes, pero también complementarios. Esa complementariedad es importante para que superen algunos de los problemas con los que se cruzan, pero no por ello se convierten en personas más débiles. Mi intención, (queda en poder de los lectores dictar sentencia), era reflejar que juntas se fortalecían, pero sin crear una relación de dependencia entre ambas.

  • Escenario: Este fue uno de los aspectos con los que más disfruté. Tanzhot es un reino pacífico, pero triste, donde el sol apenas asoma en un cielo siempre cubierto de nubes. Kenath es un escenario donde impera el misterio y cierto grado de irracionalidad. Hacía tiempo que deseaba trabajar sobre un enclave en esa línea y este relato me dio pie para hacerlo.

  • Influencias: Mis dos amores son la fantasía oscura y la espada y brujería; tanto en calidad de autora como de lectora. En este relato he podido jugar con guiños e influencias de mis dos autores favoritos dentro del género Clark Ashton Smith y Robert E. Howard. Del primero y ciclos como el de Zothique, nacen ese escenario crepuscular y la idea de esa ciudad maldita de Kenath. Luego la personalidad de la misma es marca «Anita y su musa fumeta». El componente más épico tiene quizá más influencia Howardiana y el nombre de Agnes supone un homenaje a mi personaje favorito dentro de los creados por el autor: Agnès la Negra. Esta protagonizó dos relatos cercanos al género de capa y espada, además de un tercero, terminado por Gerald W. Page, con más influencias fantásticas. Su autor nunca los llegaría a ver publicados en vida, pues se suicidó en 1936 y estas historias se publicaron en los años 70 (de forma discontinua y en diferentes revistas).  Aunque hubo excepciones como la Jirel de Joiry de C.L. Moore, parece que los personajes femeninos lo tenían más complicado incluso cuando sus historias estaban escritas por alguien del calado de Howard. Por suerte, y aunque poco a poco, las cosas van cambiando.

Hasta ahí llega lo que tenía que contar sobre el proceso de creación de La condenación de Kenath. La trama en sí, o descubrir hasta qué punto logré mis objetivos, os tocará juzgarlos leyendo la historia. El relato saldrá publicado en una antología digital que se publicará en Lektu de forma gratuita. Ya os iré manteniendo informados de cómo avanza la cosa.

Descarga Gratuita: Última estación, la muerte

Rugen los caballos a vapor, las pistolas duermen en sus cartucheras dispuestas a entonar su canto, chirrían brazos y piernas artificiales al desperezarse… Amanece en el Salvaje Oeste steampunk. Tres mujeres a las que los avatares de la vida han convertido en agentes secretos han de coger un tren muy especial… Su última parada, bien puede ser la Muerte. 

ultimaestacion-portada2

O tal vez sea un E-reader… Tras haber subido la historia al blog por episodios, os la ofrezco ahora en una sola entrega, en formato e-pub. El relato original formó parte de mi primera publicación en solitario “El erradicador de pecados y otras historias”, de vida breve, por no decir efímera, por la quiebra de la editorial Libralia.  Y por desgracias no es el único relato que ahora flota en el limbo, perdida la ineditez, por estar descatalogada o desaparecida la publicación donde salió originalmente. Mi intención es ir recuperándolos para el blog y para su descarga en formato epub y tal vez crear un día un recopilatorio gratuito con los textos que haya ido rescatando. 

De momento, podéis descargar este oscuro viaje en tren por el Salvaje Oeste pinchando en en “pa la saca”. Mientras, mi musa, empieza a darle vueltas a la idea de retomar las aventuras de Scarlett, Kelly Jane y Lillian… 

Pa la saca 

Última estación, la muerte III

loco-1573482_640_ultima20estacion_zpsxhpedysf

El asalto

La oscuridad envolvía por segunda noche a la figura que reptaba sobre el techo de los vagones de segunda. Ante sus ojos se perfilaba una hilera de vagones por recorrer y una oscuridad inescrutable incluso para su ojo artificial: la de la Milla Muerta. Respiró hondo y siguió avanzando, ajena a las señales de dolor que le enviaban los hombros, sin dejarse vencer por el envite del viento que, esa noche, parecía haberse congraciado con sus enemigos.

Al llegar al extremo del coche, se arrodilló, bregando por mantener el equilibrio. ¿Sería mejor saltar o bajar al otro vagón y volver a trepar al tejado? La noche anterior había realizado todo el trayecto saltando. Sin embargo, ahora dudaba ser capaz de llegar a su destino incluso con la ayuda del garfio.

Buscó la locomotora con la mirada. Los primeros poblados de la Milla Muerta empezaban a asomar su decrépito cascarón y a ella aún le quedaban media docena de vagones por recorrer.

«¿Qué?»

Sus sentidos tenían que estar engañándola. Por un segundo, había creído ver una sombra de pie, sobre el tejado del coche de las chicas. Scarlett agudizó la mirada. Alguien se movía sobre el techo del vagón, con una seguridad impensable en semejantes circunstancias. La figura parecía sostener algo en la mano. Como si la hubiese visto, apuntó en su dirección. Un rayo purpúreo zigzagueó en la noche. Cuando impactó contra los vagones, la pistolera perdió toda noción de lo que sucedía, solo sabía que volaba por los aires, mientras el fuego se adueñaba del tren.

***

Kelly Jane no sabía qué había pasado. Solo que el caos había interrumpido una tensa cena. Recordaba las sacudidas, el verse proyectada en el aire y rebotar de un lado a otro del compartimento, en medio de una lluvia de maletas. Y las explosiones. Y los gritos. Pero las primeras habían sido las explosiones, una a continuación de la otra.

Dolorida, tentó, en busca del puño de su sombrilla. Estaba segura de que la explosión no era fortuita, ni tampoco obra de Scarlett o de Lillian. Solo cuando hubo recuperado su único medio de defensa, comprobó el estado de sus acompañantes. Carter Lee miraba a su alrededor con gesto confundido, un reguero de sangre le bajaba por la frente, sin que el inventor hiciese nada por detenerlo. El agente de la Pinkerton estaba agachado a cuatro patas, buscando, tal vez, su pistola.

No llegó a encontrarla. Cuando el hombre aún estaba hurgando entre una montaña de ropa desperdigada, proveniente de una maleta destrozada, la puerta del compartimento saltó en pedazos con tal potencia que uno de los fragmentos se clavó en el corazón detective. Kelly Jane desconocía qué fuerza podía haber hecho tal destrozo, pero era tan mala señal como la explosión. Decidida, se puso en pie. Su mano derecha estaba afianzada sobre el mango de la sombrilla, el dedo índice acariciaba un pequeño relieve que era en realidad un gatillo camuflado. Carter Lee se había incorporado también. No hacía ademán de sacar arma alguna, solo miraba el umbral con gesto expectante.

De telón de fondo, resonaba el canto de los disparos y los gritos. Kelly confiaba en que su hermana fuese uno de los que disparaban.

—Parece que volvemos a encontrarnos, profesor Lee —saludó una voz, proveniente de la oscuridad de una capucha. En realidad toda la figura pequeña y encorvada de su visitante estaba enfundada en una gran capa. A la vista quedaba una mano blanca, de uñas largas, que se apoyaba sobre un báculo broncíneo, lleno de cables y extrañas luces.

La agente de las Sombras contuvo el aliento, casi tan aterrorizada como la noche en que el Buhonero Oscuro había arruinado su vida. Detrás del enano, llegaba otro hombre. Su envergadura superaba los dos metros de alto, mitad puro músculo, mitad metal. Todo el brazo izquierdo había sido sustituido por un cañón que, humeante, apuntaba contra Kelly y Carter Lee.

—Veo, mi buen amigo Challenger, que las noticias sobre su muerte eran desmedidas —por un segundo, Kelly creyó ver una sonrisa asomando a los labios de Carter Lee.

El científico no apartaba la mirada del hombre enlutado, ignorando al gigante que apuntaba contra él con un cañón.

«Lillian, ¿dónde te metes?», pensó mientras, discretamente, empezaba a elevar la sombrilla.

Sigue leyendo

2016 Año de chicas duras y novelas cortas

Llega el final del año y, como ya no me quedan cabras estrábicas que sacrificar en el altar de los dioses, toca hacer balance de 2016 como año literario. La primera conclusión a la que he llegado es que este año no me puedo quejar. La segunda es que mayoritariamente he publicado relatos largos o novelas cortas; formatos que adoro como autora, pero a los que no es siempre fácil encontrar acomodo. La tercera conclusión es que todas las historias contaban con protagonismo femenino (a veces doble) o con una mujer llevando el peso de la acción dentro de un reparto más coral. 

Pormenorizando un poco, las dianas logradas por mi Schofield, han sido: 

Sigue leyendo

Universos alternativos, mundos imaginarios y personajes femeninos

Estas últimas he estado invirtiendo más tiempo en revisiones y reescrituras de diversas obras, que en la escritura per sé, lo que me ha dado la oportunidad de conocer otros blogs y leer interesantes reflexiones relacionadas con la escritura. Desde el cómo se abusa a veces en ciertos géneros de la violación, a por qué se repiten ciertos tópicos en fantasía épica, cuando podrían evitarse cuando ambientamos las historias en mundos propios, o por qué las mujeres cultivamos poco el western… Y, gracias a ello, me ha dado por reflexionar sobre mi propia obra.

Dejando a un lado mis dudas habituales sobre qué demonios fuma mi musa, me he percatado de que la mayor parte de mis historias se sitúan bien en escenarios y mundos ficticios (sean estos de ciencia ficción o fantasía), bien en una versión alternativa de nuestra realidad. De hecho, entre mis personajes recurrentes actuales, solo las aventuras de Grace O´Hara y la de su sobrina nieta Elisabeth se sitúan en nuestro mundo. Bueno… en nuestro mundo, pero teniendo a vampiros, zoántropos y otros seres sobrenaturales pululando por ahí.  Pero, fuera del componente fantástico, ambas se mueven en escenarios fieles al contexto histórico y social de sus respectivas épocas. El Salvaje Oeste finisecular, Grace. El Hollywood de los cuarenta, Elisabeth. Pero ambas viven en entornos donde resulta factible que Grace sea pistolera y Liz detective privada, además de cazadoras de monstruos. 

halloween-tales-2014-web

Portada de la antología Hallowen Tales 2014, donde apareció el primer relato protagonizado por Liz O´Hara. 

Lo que me lleva a otra conclusión y a una de las principales razones por las que sitúo mis historias en escenarios imaginados o alternativos. Me encanta crear historias con protagonistas femeninas. A la vez, escribo tramas de acción y me gusta, tal vez por la influencia de la literatura pulp clásica, usar escenarios que no sean tecnológicamente demasiado avanzados… Así que, en aras de la coherencia histórica y para no convertir a mi personaje en una excepción dentro de su mundo, muchas veces me ha tocado coger al realidad, retorcerla y modificarla.  Sigue leyendo

Relato: En Letras Ardientes

 

*Relato publicado originalmente en la antología gratuita Hell or Win, editada por las Pastilla Azul (disponible para su descarga en Lektu) 

.

EN LETRAS ARDIENTES

Recuerda, tienes que matarlo en menos 666 palabras, sin ediciones, si no…

Lo sé, lo sé. Llevamos cinco años con este juego. Ya he aprendido a ir al grano —susurró Alice. En el despacho no se oía más voz que la suya, pero seguía sin ser capaz de limitarse a contestar telepáticamente a los pensamientos de Grace.

Exhaló una bocanada de aire y acercó sus dedos al teclado. Pronto las letras ardieron sobre la hoja en blanco.

Handy Joe O´Hara sonrió al adentrarse en su refugio favorito de Nueva York. Los chicos se habían acordado de apostar un Jack O´Lantern en el alféizar de la ventana, con la mirada fija en el exterior. Joe no era creyente, ni menos aún supersticioso, pero en Halloween siempre colocaba su calabaza para espantar a los espíritus de sus víctimas, tal y como su abuelo, verdadero diablo en los días violentos de Hell´s Kitchen, le había ensañado a hacer. Tranquilizado por la presencia de la figura protectora, se llevó un cigarrillo a los labios al tiempo que alargaba la mano hacia el interruptor de la luz, apagada hasta ese momento. Cuando accionó la llave, escuchó un suave clic, pero el apartamento siguió tan en penumbra como antes.

Una puta bombilla fundida. Alguien iba a perder un dedo por eso. Handy no se había ganado el sobrenombre por ser un buen tahúr. Sus víctimas se contaban por manos cortadas, y los fallos de sus hombres, en dedos amputados. Sigue leyendo

Novelas cortas de intensa ficción Num. 2

novelascortasintesaficcion

Ya está disponible para su compra, Novelas Cortas de Intensa Ficción 2. Volumen editado por Pulpture, que recopila cuatro novelas cortas con toque pulp, una de ellas de mi autoría. El tomo, con un diseño interior muy atractivo y vintage, recoge 2 historias de corte cif con toques humorísticos (entre ellas mi Pesadilla en Oro) y otras dos de ambientación oriental.

Os dejo con las sinopsis de las 4 historias:

Game Over

Herb Ponnington, detective privado y caballo, aún sufre las consecuencias de su desastrosa visita al Ingeniero (que, recordemos, acabó muerto a manos de Pax, el chimpancé ayudante de Herb). La policía les insiste para que investiguen el caso y hallen al asesino (ellos mismos) y, por si eso no fuera poco, ahora llama a su puerta Stuart, el sobrino de Ponnington, que no hará sino complicarles la existencia.

Tan enervante situación hará que se embarquen en una alocada huida a través del desquiciado universo, que, por lo visto, se está desintegrando. Cosa que, también por lo visto, ocurre cuando se mata al Ingeniero.

Pesadilla en Oro

Una exmilitar, una ex diva del porno y un degenerado ex… traterrestre. Esa es la peculiar tripulación de la nave más sensual de la galaxia, que va de un sistema a otro buscando fortuna. Ahora han llegado a un espeluznante y atractivo lugar: un planeta dorado, el cual parece totalmente vacío de vida. Dispuestos a no dejar pasar la oportunidad de sacar provecho de un lugar inexplorado, ponen rumbo a este exuberante paisaje con la confianza del que sabe desierto de todo peligro el terreno que tiene por delante. O, quizá, no esté vacío. Quizá, simplemente, es que no los ven.

La sombra del escorpión en la tormenta

Dos samuráis, uno adulto y experimentado, el otro apenas un chiquillo, caminan tensos y alerta rumbo a un apartado santuario en medio del bosque. Su nerviosismo responde a un asunto tan turbio como secreto: los señores locales conspiran unos contra otros, preparando una gran rebelión, y ellos deben impedirlo recuperando información de manos de un espía a las órdenes de su daimio.

Mientras, el cielo se cubre con las negras nubes que presagian tormenta. Y, con ellas, llega la amenaza de un peligroso asesino que camina tras sus pasos, dispuesto a impedir que se salgan con la suya.

Tres cuentos orientales

La ciudad bulle de excitación por el triunfal regreso del rey, que en su viaje ha hallado una asombrosa manzana capaz de curar todas las enfermedades. Este suceso atrae la atención de todo tipo de personajes, y quién diría que el más interesante es un viejo invidente.

El mendigo ciego es un gran contador de historias. Cada día amanece siempre en la misma esquina del mercado y, a cambio de una limosna o algo de comida, narra los cuentos más increíbles que nadie haya podido oír.

Y los pícaros malandrines del mercado siempre se preguntan lo mismo: ¿acaso pueden ser ciertos tales prodigios?

 El libro puede adquirirse a través de la tienda de la editorial, con un pequeño descuento o encargarse en librerías. 

Laura (de Vera Caspary)

laura_zpsafllhcw8

A raíz del LeoAutorasOctubre, y del espesor mental que me aqueja por las noches, he aprovechado para mezclar entre mis lecturas alguna revisión de novelas de las que ya había disfrutado previamente. La primera escogida ha sido Laura, novela escrita por Vera Caspary (novelista, dramaturga y guionista), que dio origen en 1944 a la película homónima dirigida por Otto Premiger (para quien esto suscribe una de las grandes obras maestras de la historia del cine). Si bien en su primera lectura me pareció una novela excelente, aunque un punto por debajo del film al que dio origen, esta relectura me ha hecho descubrir nuevos matices y subirla de escalafón dentro de mi ranking personal de lecturas. 

Laura es una novela a medio camino entre el negro y el suspense, atípica para su época  (en buena medida a causa de su propia protagonista, como veremos más adelante), que juega con elementos como la narración epistolar, a la manera de La Piedra Lunar, de Wilkie Collins, o el cliché de la femme fatale, para darle una vuelta de tuerca y ofrecer algo con un sabor diferente. Con un sabor diferente sí. También más moderno, hasta el punto de que personajes e historia  resultan vigentes hoy en día. El punto de partida de la trama en sencillo. Un laureado agente de la policía de Nueva York, Mark McPherson, debe investigar el asesinato de una Laura Hunt, una exitosa publicista, asesinada en el hall de su apartamento de un disparo de escopeta en pena cara.  La investigación llevará al agente a interrogar al círculo íntimo de la joven. Dentro de este, destacan el veterano periodista Waldo Lydecker (su mentor) y Shelby Carpenter, el prometido de la joven. De paso, el policía se irá enamorando paulatinamente de la fallecida. Lo hará a través del retrato de la joven, los gustos comunes, personificados por un libro o una pelota de baseball guardada en un cajón… Todo mientras va descubriendo nuevas capas y dobleces en las personas que habían rodeado a Laura Hunt. A partir de este punto, es mejor no contar nada más del desarrollo. 

Cabe destacar que Caspary aborda esa fascinación de un modo sutil, elegante, sin caer en lo morboso o lo macabro. Recuerda, en cierto modo, a la forma en que Vernon Lee abordaba a veces la fascinación, aunque haciendo evolucionar, eso sí, la historia por caminos distintos a los transitados habitualmente por la relatista británica. 

El otro elemento que convierte a esta obra en una novela atípica, el máximo responsable también de su capacidad de fascinación, es la propia Laura Hunt. En manos de cualquier otro narrador habría sido la típica vampiresa que usa sus dones para aprovecharse de otros y medrar en la vida. En manos de Caspary es, junto a Mcpherson, el personaje más íntegro de la trama, también muy humana, con sus virtudes y sus máculas, con sus contradicciones. Pero, ante todo, como su propia creadora, es una mujer avanzada para su tiempo; una profesional que se ha labrado su éxito gracias a su talento, (pero que no olvida lo que fue estar abajo) que no ve incompatible luchar por su carrera y tener una vida personal dichosa, para quien el matrimonio no es una meta, pero tampoco algo que rechace de pleno. En ningún momento se menciona que, antes de ser asesinada, se plantease dejar la profesión por el mero hecho de casarse con Carpenter. También se nos da a entender que es una persona con una vida sexualmente activa. Detalle ese último que se obvió en la adaptación cinematográfica (cosas de no buscarse líos con la oficina Hayes, supongo), lo que, según parece, no hizo demasiada gracia a Vera Caspary. 

La personalidad de Laura se palpa a través de las declaraciones de sus conocidos, de los detalles que McPherson va descubriendo en el piso de la joven. Así, el lector va acompañando al agente en su camino hacia la fascinación, el enamoramiento. Si, además, uno tiene presente el recuerdo de Gene Tierney interpretando al personaje (sublime elección para el papel) o suena en sus oídos la inolvidable música compuesta por David Raskin para la película… es fácil no solo comprender sino incluso compartir los sentimientos del investigador. 

En el aspecto formal, y dejando a un lado algunos aspectos de la traducción que no me convencieron, merece la pena destacar el modo en que Caspary usa las distintas voces narrativas en primera persona. Cada una de ellas narra un trecho de la historia (divida en distintos libros), que en su origen fue publicada en forma de serial. La autora usa una voz propia para cada personaje (algo que debería ser obvio, pero no todos consiguen) y, con ello, nos va mostrando al psicología y las peculiaridades de cada uno de ellos. Lydecker se vanagloria de alterar los diálogos que transcribe para darles mayor empaque; Mark advierte de que no usará palabrotas en su narración, porque ha recibido una educación y esas cosas se dicen pero no se escriben… A la par, la escritora no nos ofrece un batiburrillo deslavazado de testimonios, sino una narración coherente y bien armada. Juega además, sutilmente, con las pistas pues, en las dobleces y la personalidad de los actores de esta trama, se oculta el secreto de quién apretó el gatillo esa noche infausta. 

laura_zpsswl9whas

Cerrar esta semblanza, además de recomendando la lectura de esta obra, dando unas pinceladas sobre su adaptación cinematográfica. La película de Otto Preminger, además de ser excelente, se perfila como una notable adaptación de la novela. Hay cambios, bien es cierto, alguno puede ser achacable a cuestiones de censura; otros se derivan de adaptar la premisa a un lenguaje diferente y a comprimirla en 83 minutos de metraje. Sin embargo, en general, los elementos básicos de la historia están bien reflejados e hilados. Ayuda en este aspecto una acertada elección de casting, donde si bien algunos intérpretes se alejan físicamente de su original (especialmente el Cliffton Web como Waldo), saben reflejar la personalidad de sus roles. Mención especial para un joven Vincent Price que, sobre todo en versión original, clava un personaje alejado de aquellos que le harían famoso en el futuro. 

 De postre os dejo con un montaje con la banda sonora de la película.