Creando otra fantasía medieval

A veces el Destino consigue que convocatoria de relatos aparezca justo cuando necesitas un reto o una motivación para retomar un género literario. Fue lo que me pasó a finales del año pasado, cuando me crucé por Twitter con una convocatoria llamada «La otra fantasía medieval».

La convocatoria me pilló en una época en que la publicación de Tiempos de Alianzas me había dejado con ganas de soltar espadazos. Además se ajustaba bien a mi estilo, tanto por la longitud máxima permitida a los textos, como por el hecho de buscar relatos de fantásticos de inspiración medieval, pero situados en sociedades “no machistas”. Sociedades donde la igualdad fuese un hecho. En las historias que había escrito sobre Ganoe, mi escenario recurrente para las narraciones del fantasía, el protagonismo recaía sobre todo en los hombros de personajes femeninos; en esos escenarios convivían guerreras, sacerdotisas, poderosas nigromantes, futuras reinas… En muchos de esos reinos, además, el sistema de sucesión entre gobernantes no era la primogenitura sino que eran otros, generalmente los dioses, quienes designaban al heredero o heredera adecuado dentro de la familia real de turno. En contrapartida, Ganoe era un escenario oscuro, poblado de personajes amorales y para esta historia deseaba algo más luminoso. De paso, era buen momento para salirme de mi zona de confort, dejar a un lado los relatos donde predominaba la acción, y narrar una trama con un toque más intimista, donde se diese más peso a los personajes . 

No fue el proceso de escritura más cómodo de mi carrera, me costó pillarle el ritmo a la historia, pero llegado a un punto empezó a fluir sola y el resultado final me dejó satisfecha. Quien me conozca, sabrá que esto último me suele pasar pocas veces. 

Los elementos fundamentales a la hora de apuntalar la historia fueron los siguientes: 

  • Personajes: El protagonismo de la historia recae sobre Agnes y Sian.

    Agnes es la heredera del reino de Tanzhot por designación divina; su reino está siendo azotado por una extraña plaga y viaja a la ciudad maldita de Kenath en busca de dos objetos mágicos que tal vez puedan salvar a su gente. El problema es nadie ha regresado jamás de una visita a Kenath. A pesar de eso, no se detiene en su tarea. El reto a la hora de crearla fue lograr que saliese un personaje equilibrado. Tenía que ser alguien con entrenamiento marcial, pero no una supersoldado, pues es la heredera de un reino pacífico. Es inteligente, pero también insegura en algunos momentos, y es incapaz de ver la maldad oculta de algunas personas que la rodean. Ahí, como en otros condicionantes de su vida, otro reto era dejar claro que sus posibles “limitaciones” no se debían al hecho de ser mujer, sino a la combinación de su propia educación como futura gobernante, junto con la falta de experiencia a la hora de enfrentarse a conflictos reales.

    Agnes2

    Agnès de Chastillon, espadachina nacida de la pluma de Robert E. Howard.

  • Su contrapartida es Sian. Esta es hija de un pueblo nómada y se convirtió en “protegida” de la familia real de Tanzhot tras un conflicto entre su gente y algunas aldeas bajo la protección del reino. Su cualidad de rehén, no obstante, no la ha convertido en alguien corroído por el rencor, en buena medida gracias al vínculo que la une a Agnes y a no haber sido discriminada por otros habitantes Tanzhot. Debido a esa a esa etapa previa de su vida, es una hábil cazadora además de sanadora. Su pueblo natal tiene un concepto del amor y el sexo distinto al de otras culturas, lo que la ayuda a sobrellevar el hecho de que su relación con la heredera tenga que ser puramente platónica. Tanzhot no es un reino mojigato, pero los monarcas, sean hombres o mujeres, están obligados a casarse teniendo en cuenta la perpetuación del linaje y el bien del reino.

  • Interrelaciones: Agnes y Sian son dos personajes fuertes, independientes, pero también complementarios. Esa complementariedad es importante para que superen algunos de los problemas con los que se cruzan, pero no por ello se convierten en personas más débiles. Mi intención, (queda en poder de los lectores dictar sentencia), era reflejar que juntas se fortalecían, pero sin crear una relación de dependencia entre ambas.

  • Escenario: Este fue uno de los aspectos con los que más disfruté. Tanzhot es un reino pacífico, pero triste, donde el sol apenas asoma en un cielo siempre cubierto de nubes. Kenath es un escenario donde impera el misterio y cierto grado de irracionalidad. Hacía tiempo que deseaba trabajar sobre un enclave en esa línea y este relato me dio pie para hacerlo.

  • Influencias: Mis dos amores son la fantasía oscura y la espada y brujería; tanto en calidad de autora como de lectora. En este relato he podido jugar con guiños e influencias de mis dos autores favoritos dentro del género Clark Ashton Smith y Robert E. Howard. Del primero y ciclos como el de Zothique, nacen ese escenario crepuscular y la idea de esa ciudad maldita de Kenath. Luego la personalidad de la misma es marca «Anita y su musa fumeta». El componente más épico tiene quizá más influencia Howardiana y el nombre de Agnes supone un homenaje a mi personaje favorito dentro de los creados por el autor: Agnès la Negra. Esta protagonizó dos relatos cercanos al género de capa y espada, además de un tercero, terminado por Gerald W. Page, con más influencias fantásticas. Su autor nunca los llegaría a ver publicados en vida, pues se suicidó en 1936 y estas historias se publicaron en los años 70 (de forma discontinua y en diferentes revistas).  Aunque hubo excepciones como la Jirel de Joiry de C.L. Moore, parece que los personajes femeninos lo tenían más complicado incluso cuando sus historias estaban escritas por alguien del calado de Howard. Por suerte, y aunque poco a poco, las cosas van cambiando.

Hasta ahí llega lo que tenía que contar sobre el proceso de creación de La condenación de Kenath. La trama en sí, o descubrir hasta qué punto logré mis objetivos, os tocará juzgarlos leyendo la historia. El relato saldrá publicado en una antología digital que se publicará en Lektu de forma gratuita. Ya os iré manteniendo informados de cómo avanza la cosa.

Inspiraciones esquivas

Relato escrito originalmente para el XII Certamen de microrrelatos Teseo, donde había que responder, en 500 palabras o menos, cómo terminaba el cuento. Tanto la autora como su musa negamos las acusaciones de que esta historia está inspirada en sucesos reales; todo el mundo sabe que, en nuestro caso, yo soy la cuerda y ella la de las ideas demenciales. 

 

Tan fiero es que asusta al fotógrafo.

Queda media hora para finalizar el plazo del Cuentos Alternativos y no tienes final. Para mí que a este no llegamos…

La flecha se hundió certeramente en el corazón del malvado dragón, provocando explosión que hizo llover escamas sobre siete pueblos a la redonda. La princesa miró a su misterioso salvador, anegados sus mares de admiración.

—Mi héroe. Mi padre organizará una boda que se celebrará en todo el reino. Seremos muy felices y te daré un ejército de hijos sanos.

—Me temo, alteza, que eso último será difícil —proclamó el caballero quitándose el casco. A la vista quedó el rostro de su prima Esmeralda.

Ya. Muy original. Si los jueces no se han leído cierto tomo de Strangers in Paradise. Ya sabes, donde Katcho sueña con Francine en plan Blancanieves y se ve a sí misma despertándola…

Chuck se elevó en el aire y lanzó una patada giratoria al estómago del dragón. El vil monstruo alado salió despedido por el techo de su guarida y, tras dar dos vueltas completas a la Tierra, cayó al mar. Siglos más tarde sería conocido como el Islote Violeta.

¿En serio? ¿Por qué no meter un par de ninjas y un grupo de animadoras?         

 El gallardo caballero era un montón de cenizas. Sin embargo, la princesa no vertió lágrima alguna por él. Al ver el mandoble sudoroso y palpitante oculto entre las piernas del dragón se dio cuenta de que él era su amor verdadero. Extasiada, se tumbó sobre el tesoro y permitió que su amado la abriese de piernas; solo con sentir aquel titán enhiesto rozando su sexo virginal sentía arder su interior…

Ejem, ejem. El dracoporno está muy bien, pero… Punto cinco de las bases. «Se descalificarán relato marcadamente pornográficos». Sí, ya sé que no es para tanto, pero hay gente muy rancia en este mundo. Y suelen ser jurados.

El caballero miró a su oponente. ¿Tenía sentido seguir primando la guerra sobre el amor?

El punto de arriba se aplica también a caballeros enculados por el ardiente dragón.

El caballero alternó su perpleja mirada entre la princesa y dragón. Lo que le proponían traicionaba medio código de conducta del Caballero Andante, pero habían sabido argumentar su oferta. Y estaba el caso de Jack Tres Piernas. Todos sabían que había mandado un cuervo después de rescatar a aquella doncella de las manos del cíclope.  Días después el Príncipe Cara Sapo había aparecido como el salvador de la misma, y nada se había vuelto a saber de Jack. Aceptar el trato era la única forma de salvar el cuello. Además, el premio por convertirse en paladín del timo no era malo; el dragón se quedaba el sesenta por ciento de cada pago por destruirlo; él con un veinte y  la princesa.

Con voz firme dijo: Acepto.

Precipitado, pero el plazo se nos acaba y aún tienes que hacer la plica.  Anda revísalo y mándalo.

FIN

¿Ya lo has enviado? Esto… Supongo que te has acordado de borrar los otros finales.