Presentando al Comando Gabek

Me gustan los retos literarios. Eso es algo que he dejado claro en más de una ocasión. Tampoco es ajeno a muchos de mis conocidos dentro del ámbito literario que, a veces, mi musa se fuma ficus en mal estado y me obliga a escribir verdaderas locuras, fumadas las llamo.  A veces la cosa se queda simplemente en una historia loca, de mejor o peor calidad, que me ayuda a descongestionar entre proyectos más absorbentes. Otras se acaba convirtiendo en algo más, la base para un proyecto más ambicioso o alguna de mis “series” de historias. Eso me sucedió en su día con Liz O´Hara, surgida en un relato de terror semiparódico, y eso me ha pasado hace pocos días.  

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Esperando para perpetrar una locura

Fue cuando acepté el reto, en parte autoimpuesto, de escribir una locura que enfrentase a unos malvados simios ninja con animadoras justicieras. Me lancé a escribir, sin mapa y armada con una brújula de los chinos. Y la cosa fue adquiriendo más personalidad de la que esperaba, aunque fuese tomando la premisa de un modo un tanto peculiar.  Los simios se convirtieron en humanos mutantes dentro de un escenario de ciencia ficción. Y las animadoras… Las animadoras pasaron a convertirse en avezadas guerrilleras, aunque continuasen siendo animadoras. 

Sirva de muestra en inicio de la historia. 

¿Salvar a la animadora? ¿Qué puta mierda es esa? Son las animadoras quienes salvan el mundo. Así ha sido desde que, durante la final de la NBA de 2020, las animadoras de los Celtics lograron aquello que había resultado imposible para empleados de seguridad o los propios jugadores: destruir a la horda de mutantes caníbales que había invadido la cancha. Ese día inspiraron a mujeres de medio mundo a tomar las armas contra los engendros. Poco tiempo después, nacieron oficialmente los comandos de animadoras.

Ya no vestían faldas, se entrenaban en el manejo de toda suerte de armas y el combate cuerpo a cuerpo, y dejaban los pompones para las celebraciones íntimas. Eso quienes los usaban. Pero continuaban alzando orgullosas el estandarte de animadoras, pues sus gestas animaban a otros a seguir luchando. ACM, OTAN, Interpol, ejércitos, policía… Todos tenían algún comando más o menos regular de animadoras colaborando con ellos.

A la hora de diseñar a las integrantes de este, mi propia inercia me llevó a jugar con unos tópicos y evitar otros. También a jugar con la diversidad, que, como ya comenté en un artículo para El vals de la araña, ya es un rasgo ineludible en la mayor parte de lo que escribo. Así surgió un comando de carácter internacional, que es también mi primer equipo “guerrero” cien por cien femenino. Y es un equipo que ha venido para quedarse, al menos mientras siga teniendo ideas para escribir locas aventuras palomiteras protagonizadas por ellas. 

Las integrantes de este comando desconocedor de la palabra miedo son: 

La Capitana Golden Fists 

Su nombre real es Greta Willer. Es alsaciana y debe su alias a las dos prótesis biónicas que tiene por manos desde que perdiera estas a los dieciséis años, al enfrentarse a un can mutante. Su valor llamó la atención de sus futuros jefes que, además de proporcionarle sus nuevas manos, le brindaron  un nuevo objetivo en la vida. Luchar contra amenazas a las que otros no pueden o no se atreven a enfrentarse. 

De todas las integrantes del equipo, es quizá la que tiene un aspecto físico más acorde con el concepto clásico de animadora, manos de oro aparte, y algún villano lo ha usado para provocarla. Sin embargo, ella no se deja manipular. Si ha llegado al grado de capitana, es por saber conservar la calma en los momentos tensos y no perder nunca la frialdad. Aunque en los últimos tiempos tiene un reto complicado por delante, al haberse liado con Artemis, una de sus compañeras de comando. 

Artemis 

Su nombre real es Arianne Pelletier, y es una francesa de origen antillano.  Antes de unirse a lo que sería el comando Gabek era sargento del Servicio de Control de Mutantes Francés. Es una tiradora de élite y suele ejercer de copiloto y artillera del Corvus, la nave del grupo. 

Como gilipuertas los sigue habiendo pasen los años que pasen, ha tenido que aguantar bastante mierda racista, al ser negra, por parte de imbéciles y envidiosos de las gestas de las Gabek. Su relación con la capitana parece haber dulcificado un carácter bastante seco. 

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Beretta

Su nombre real es Jane Cole y antaño era ayudante del sheriff en un pueblo de Arizona. Se ganó las cicatrices que deforman su mejilla izquierda y la atención de su capitana cuando se enfrentó a una manada de mutantes caníbales en solitario para rescatar a un crío secuestrado de una granja. 

Tiene una puntería letal con las pistolas. Suele llevar cuatro automáticas encima, aunque sea muy hábil dosificando la munición.  Es la loca del grupo, hasta el punto de resultar irritante en ocasiones, pero también antepondría siempre el pellejo de sus compañeras al propio. Para ella, son una familia que acepta con naturalidad su condición de asexual. Despellejaría con un cuchillo oxidado a cualquiera que hiciese daño a Sonya, su yegua. 

Eagle 

Su nombre real es Elisabeth Dezba Lapahie. Hasta que si vieja amiga Jane la convenció de hacerse animadora, disfrutaba de una cómoda vida de abogada en Denver y representante legal de su tribu. Su decisión no gustó demasiado ni a su padre, ni a los miembros del Consejo de Ancianos, pues este le había ayudado a financiar sus estudios universitarios. Ella bromea a veces diciendo que su destino estaba escrito en su nombre navajo “Dezba”, que puede traducirse por “Guerra”. 

Es la piloto del Corvus, antes ya era una hábil piloto de avionetas, y puede dominar casi cualquier cosa que vuele. Aunque prefiere huir de los tópicos, y maneja bien las armas de fuego, las circustancias, y las necesidades del comando, la han hecho convertirse en arquera experta. Usa flechas trucadas. Muchas veces explosivas. 

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La Katana de los Outsiders clásicos fue una de mis inspiraciones a la hora de crear el personaje de Kama (Riko Sato) 

Kama 

Su nombre real es Riko Sato y es la más veterana del comando. De hecho, ha cumplido ya los cuarenta y tiene un hijo preadolescente. Era médico e instructora al servicio de la ACM, pero la Capitana Golden Fists, que la había tenido de maestra, exigió tenerla en a su lado cuando formó su propio comando. 

Sus habilidades médicas han sido claves en más de una misión. En lo referente a la lucha, es una artista marcial experta y domina sobre todo dos armas poco comunes. Los Kama de los que toma su alias, una suerte de hoces de guerra que suelen usar los expertos en kárate, y los tessen, abanicos de guerra, antaño hechos de hierro (los suyos son de una aleación especial), que lo mismo pueden ser usados como “escudo” que para cortarle la yugular a un enemigo. 

 

Y hasta aquí llega la presentación de estas animadoras que visten uniforme de combate. 

Las iniciales de las cinco luchadoras componen el nombre de su comando. No se mataron a la hora de bautizarlo.  Son un grupo heterogéneo, al que muchos auguraban un corto futuro, pero su fuerza como equipo nace, entre otras cosas, de esa variedad de personalidades y dones. 

En esta primera aventura deberán enfrentarse a los gorilas ninja del rey Zilla, en una historia que espero subir en breve en el blog para su descarga gratuita. Confío en poder ofrecer también nuevas historias de este grupo.  De momento, hay una en el horno de la mano de mi colega, e inspirador de esta locura, Raúl Montesdeoca.